Cuando estamos nerviosos, estresados y sufrimos ansiedad, nuestro cuerpo nos lanza señales de alerta. En muchas ocasiones vamos restándoles importancia, o no nos damos cuenta de que la variedad de síntomas que estamos experimentando, tiene un nexo común.

Generalmente la ansiedad comienza como un proceso que va de menos a más. Lo que nos ocurre se va convirtiendo en parte de un bucle o espiral y retroalimenta a los demás síntomas. Por eso es fundamental entender qué está pasando en nuestro cuerpo y nuestra mente, por qué nos ocurre esto y qué podemos hacer nosotros para detener o frenar el avance de esa espiral.

Esto no quiere decir que todas las personas con ansiedad pasemos por todas estas etapas, o no al menos en este orden, pero estamos seguros de que te sentirás identificado con muchos de los puntos que vamos a tratar.

 

¿Cuáles son las señales iniciales de alerta de nuestro cuerpo?

Ante una situación estresante, nuestro cuerpo reacciona de modo natural del siguiente modo:

  • Ritmo cardíaco acelerado.
  • Tensión muscular, rigidez en mandíbula, cuello, hombros, espalda, etc. que pueden llevar a dolores de cabeza o cefaleas tensionales.
  • Respiración muy superficial y más acelerada.
  • Sudoración, por ejemplo, en las palmas de las manos.
  • Sensación de agitación e incluso temblores como, por ejemplo, en las manos.
  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Etc.

¿Cuándo nos ocurre esto?

Esto es algo que nos pasa a todos en diferentes momentos de nuestra vida. La vida tiene eventos estresantes, ante los cuales solemos reaccionar de este modo. Que esto ocurra puntualmente, no supone un gran problema, más allá del evidente malestar y siempre y cuando sea algo temporal.

Si estamos nerviosos por un acontecimiento específico y aislado durante un tiempo determinado, cuando ese acontecimiento pasa (un examen, una prueba médica, una operación, una entrevista de trabajo, etc.) todo vuelve a la normalidad y nos recuperamos fácilmente. Seguimos adelante con nuestra vida cotidiana. Por tanto, podemos decir que se trata de reacciones normales y bastante proporcionadas respecto a los acontecimientos vitales que experimentamos.

 

¿Cuándo se considera que tenemos ansiedad?

La ansiedad surge cuando esta situación de activación y alerta se mantiene en el tiempo. Cuando nuestra excesiva preocupación y pensamientos nos llevan a mantener este estado por un tiempo prolongado y de manera cotidiana; y cuando nos influye en alguno de los aspectos de la vida (personal, social, laboral).

Si no relajamos esta tensión, el cuerpo muy habitualmente empieza a resentirse más por la acumulación del esfuerzo que está realizando, y además intensificará las señales y comenzaremos a experimentar en muchos casos:

  • Molestias gástricas continuadas.
  • Contracturas y dolores de espalda muy habituales.
  • Bruxismo (rechinar los dientes, excesiva tensión en la mandíbula, etc.).
  • Dermatitis o problemas en la piel (descamación, rojeces, picores, etc.).
  • Insomnio continuado (dificultades para conciliar el sueño y/o despertarse en medio de la noche);
  • y un largo etcétera.

 

¿Qué podemos hacer si tenemos ansiedad o una situación de nerviosismo y estrés continuada en el tiempo?

Lo más importante una vez somos conscientes de lo que nos ocurre, es pedir ayuda. Lo ideal es comenzar consultando con un psicólogo o psicóloga que evaluarán nuestro estado y trabajarán con nosotros en diferentes técnicas y herramientas que podemos utilizar.

En caso de que este especialista considere que es necesario recurrir a la ayuda de un médico psiquiatra, nos lo indicará.

Generalmente existen muchos tabús o preconcepciones sobre acudir a la ayuda de psicólogos y psiquiatras. Pues bien, déjanos decirte que ir al psiquiatra no es más que acudir a un médico especialista, igual que iríamos a un traumatólogo por una lesión, para que valore lo que nos está pasando y nos plantee de qué modo nos puede ayudar. Por ejemplo, con algún apoyo farmacológico y recomendándonos rehabilitación con un fisioterapeuta.

Por otro lado, ir a terapia con un psicólogo, podría compararse con la visita al fisioterapeuta para dar un seguimiento continuado a tu lesión y trabajar en ejercicios que te permitan recuperarte y volver a estar en plena forma.

¿Verdad que acudimos a la ayuda de ambos profesionales sin ningún tipo de problema ni preconcepto? Pues así debería ser con los profesionales de la salud mental, y para eso ha nacido Ansiebye, entre otras cosas.

 

¿Cómo podemos ayudar desde Ansiebye?

Nuestro objetivo es mostrarte la gran variedad de herramientas que tienes a tu disposición para mantener un papel activo en tu recuperación y en la creación de rutinas saludables que te ayuden a mantenerte en un estado cotidiano llevadero y manejable.

Ansiebye no es un sustituto de la terapia con psicólogos y psiquiatras, es más bien un complemento, una pequeña ayuda para tu día a día. También puede ser muy útil en esas situaciones vitales puntuales, pues, aunque sean reacciones relativamente normales, el malestar es claro y si tenemos herramientas para afrontar mejor estas situaciones, ¿por qué no aprovecharlas?

Por último, y uno de nuestros objetivos más importantes, buscamos normalizar la ansiedad. Queremos que nuestra sociedad perciba la ansiedad, y el resto de problemas de salud mental en general, como algo normal y que debe ser conocido y comprendido. Queremos deshacernos de ese tabú y la clave es comenzar a hablar de ello con total normalidad.